Estar bajotemperaturas de 40 grados genera estrés en alumnos y docentes
(Guadalajara).- Estudiar la primaria o la secundaria, dentro de aulas de lámina donde se viven temperaturas superiores a 40 grados en esta temporada, afecta el desempeño académico de los alumnos, por lo que la Secretaría de Educación Jalisco (SEJ) debe tomar medidas para mejorar las condiciones de estudio, como sería instalar ventiladores o garrafones con agua natural para hidratar a los niños y adolescentes.
Así lo consideró José de Jesús Gutiérrez Rodríguez, jefe del Departamento de Clínicas de Salud Mental de la Universidad de Guadalajara (UdeG), quien dijo que el cuerpo humano “está diseñado” para tener un rendimiento mental o físico apto, en ciertas condiciones de humedad, iluminación y temperatura.
“Cuando hay temperaturas superiores a 40 grados, con exceso o carencia de humedad o con poca luz, esto impacta en el rendimiento académico de cualquier persona. Incluso, los afectados no solo son los alumnos, sino también los docentes”, explicó el especialista.
Arturo Contreras Macías, maestro de sexto grado de la Primaria Manuel López Cotilla, en la comunidad El Húmedo, en Nextipac, al poniente de Zapopan, confesó que en ocasiones se queda dormido en el escritorio, mientras algún alumno lee algún texto o cuando los estudiantes realizan algún ejercicio en sus cuadernos.
“El calor me adormece, a veces los niños me despiertan con algún grito”, dice un tanto en broma el profesor, quien expuso que tan es difícil para los alumnos aprender, como para él dar clases, durante el turno vespertino, en esas aulas desechables.
Estudiar en aulas de lámina es hacerlo casi en un horno o en un refrigerador, según la época del año que se trate, expuso Gutiérrez Rodríguez, quien reconoció que para la SEJ se trata de un “problema complicado”, dada la inversión que se necesita para reemplazar las aulas de lámina por salones de ladrillos y cemento.
“El paso número uno para resolver el problema es identificarlo, hacer conciencia del impacto que puede tener en el proceso educativo y en la salud mental y física de los alumnos y de los docentes. Creo que las autoridades deben implantar un programa que en forma paulatina, resuelva ese problema de infraestructura”, dijo.
Una alternativa es que la SEJ solicite el respaldo de los padres de familia para que cooperen en cambiar esa circunstancia adversa. Sin embargo, para ello los papás deben observar que la autoridad educativa exprese un esfuerzo en el mismo sentido, logrando ahorros en el gasto y asignándolos a las escuelas con aulas de lámina.
La SEJ dio a conocer que en la entidad hay mil 732 aulas de lámina, en 800 escuelas localizadas en más de 20 municipios, entre ellos en la periferia de Zapopan, Tlaquepaque y Tlajomulco.
Gutiérrez Rodríguez, quien da clases en la carrera de psicología en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud (CUCS), confía en que la autoridad educativa estatal “sea sensible” y diseñe un programa de intervención que mejore las condiciones de estudio en las mil 732 aulas prefabricadas.
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